Ayoze Jiménez Villalba (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) se hace preguntas continuamente. En su taller, frente al lienzo, se cuestiona sobre el poder, la educación o nuestro lugar en una sociedad atrofiada. En la calle, como grafitero, la pregunta es más directa: ¿cómo convertir el muro en espacio público? Con su intervención cerró el ciclo de conferencias Proyecto para adecentar la vía pública III, desarrollado por el crítico Claudio Marrero en el Ateneo de La Laguna del 20 al 26 de noviembre.

Su obra de taller, “un proceso que llega a ser obsesivo”, es muy directa. Son autorretratos alegóricos. Se pinta a sí mismo cubierto con una careta de animal, a veces un pollo, otras un oso y otras un cerdo. Casi siempre en chandal y siempre en situaciones inquietantes. La serie que presentó en el Ateneo, El profeta está de viaje, está compuesta por 28 pinturas en las que trabajó durante 2 años.

vamos a la playa
Un día de playa.De la serie El profeta está de viaje

En estas obras de taller “está todo lo que veo en la calle”. Y lo que ve es una sociedad condicionada, enferma y bastante frustrada. La de la imagen, Un  día de playa, es una crítica al ocio como producto de consumo. Al acabar esta serie llegó a la conclusión de que su pintura no tiene por qué venderse. “¿Por qué lo que hago en mi taller de artista es más valioso que el trabajo de un panadero o un albañil; por qué la gente debe admirar y comprar mi obra, o la de cualquier otro?”. En 2011 obtuvo con el Premio Regional de Pintura Manolo Millares con la obra El revisor y recientemente expuso en la feria de arte contemporáneo Young Art de Taipei (China), pero todavía no ha resuelto esta duda. Son dudas que podrían llamarse “de taller”.

el revisor
El revisor. Premio de Artes Plásticas Manolo Millares 2011.

Cuando sale a la calle eso desaparece y surge el artista que admira a Banksy y el mural crítico como medio para recuperar los espacios públicos. “No quieren que estemos en la calle” y el graffiti tiene la magia de volver un sitio inhóspito y abandonado en un lugar placentero “de la noche a la mañana, inesperadamente”. Él hizo el experimento en una casona abandonada de Gran Canaria.Pintó un enorme retrato de su madre, que la gente del barrio va a ver entre curiosa y alucinada. (La imagen principal del post).

Ha intervenido en espacios públicos de Gran Canaria, donde hizo una campaña contra el maltrato a la mujer y en Tenerife, isla en la que vive desde hace 15 años. Contó una anécdota sobre el impacto del grafitti en la comunidad. Cuando comenzó a pintar un mural con la imagen de una virgen, algunos vecinos de La Orotava se acercaron a comentarle que aquello no iba a ser muy bien visto. Nada de eso. Días después de acabarlo el cura le encargó un mural con la imagen de un cristo. Lo hizo.

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