Luis Carballo pasó toda su infancia entre los bloques del barrio de Añaza. Sus padres no tenían coche y las guaguas no llegaron hasta años más tarde, cuando las madres desesperadas se lanzaron a cortar la autopista del Sur. El piche, la escalera y el barranco fueron sus tres referencias.

La vida era así en este gueto construido a finales de los 80 a nueve kilómetros de Santa Cruz para limpiar la periferia de la ciudad. Los barrios más pobres se asentaban sobre los terrenos más valiosos, así que gente de Santa Clara, del Barranco de Santos, de Cuesta Piedra, de aquí y de allá terminaron hacinados en los enormes bloques de Protección Oficial.

Añaza significa en lengua aborigen “lugar de abrigo”. Paradójico, porque la gente del barrio nunca ha sentido que es un barrio. Hay gente, dice Luis Carballo, que en su currículum no pone que es de Añaza por temor a ser rechazada.

Luis Carballo tiene ahora veintitantos años y es activista, un activista de la cultura. Enorme, barbudo y con una sonrisa franca que regala cada vez que termina una frase. Le interesa el rap, la poesía y el teatro; le interesa Añaza.

Forma parte del grupo Añaza creativa, y está cambiando su barrio.

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Luis y Juan Carlos Tacoronte se conocieron hace tres años, cuando Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz impulsó un proyecto del actor para rehabilitar el uso de la biblioteca del barrio. Tacoronte se estableció en la José Saramago con su personaje el Señor MO “un agitador social de los espacios públicos” y ahí comenzó un proceso de colaboración que ha ido sumando a gente de todas las edades y que se ha bifurcado en un montón de proyectos: acción poética, arte en espacios públicos, rap en la calle, teatro…

Uno destaca sobre todos, el de la escalera. La escalera de Añaza era una mole gris que atravesaba el barrio, sin vida y apenas transitada. El sitio idóneo para empezar a quitar la etiqueta gueto. Se reunieron y convocaron a los vecinos a diseñar cómo pintarla; un señor del barrio donó el material y lo hicieron. La escalera es ahora lugar de juegos y de encuentro. Nadie la ha cubierto de tags y está tal y como quedó después de la acción.

“Queremos acabar con la estigmatización de Añaza”, explica Luis, “tomar las riendas del barrio y construir entre todos una nueva identidad”.

Luis Carballo y Juan Carlos Tacoronte presentaron el proyecto Añaza Creativa en el ciclo de conferencias Proyecto para adecentar la vía pública III, organizado por Claudio Marrero en el Ateneo de La Laguna. También estaban Virginia Ramos, Ramira Callado y Susi Díaz, tres activistas del colectivo, que aspiran transformar el barrio en un espacio abierto y creativo. Lo próximo: un festival bajo el signo del surrealismo, donde la gente aporte ideas, abiertas, frescas y desinhibidas sobre qué camino debe seguir el barrio, “desde la utopía”.

 

 

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