Se acabó la Cultura, se acabó. El Gobierno de Canarias destina 12 millones de euros (doce) de sus presupuestos a la Cultura de estas islas para el año 2016. Para hacerse una idea: la Junta de Andalucía sube un 3% su presupuesto cultural: más de 168 millones de euros; en Euskadi, donde también aumenta, roza los 185 millones. Hasta el Partido Popular incrementó un 7,3% los presupuestos generales para Cultura.

En Canarias, doce millones, una cifra que hasta la propia consejera del área, Teresa Lorenzó, ‘enmendó’, escribe Salvador Lachica. La consejera vino a decir ante el Parlamento que es poco, pero es  lo que hay. Ay madre.

Doce millones no dan para nada. Y empezaran a salir nombres de la lista. Imagino por afinidad. El primero, el Ateneo de La Laguna, que deja de recibir la escuálida subvención que le llegaba como institución cultural. En 2009 eran unos 18.000 euros; aunque esa cifra fue bajando con recortes como la desaparición en 2010 de la ayuda para revistas culturales canarias, ver Cuadernos del Ateneo.

Se mantienen la Academia Canaria de La Lengua, porque según los que redactan la cosa en sí “recupera, estudia y difunde” el patrimonio singular específico del español que hablamos en las Islas. Todo lo que necesita una lengua viva, vamos. También se mantiene ese lujo extemporáneo que llamamos Festival de Música de Canarias (no tenemos la cifra aún) y se crea una cosa nueva llamada Centro de documentación del Patrimonio, que “centralice toda la información sobre el patrimonio cultural canario”, según informa el Gobierno. Todo muy vivaz y dinámico, Cultura palpitante.

Yo también extraño a Momo. La cosa está tan mal que García Ramos (CC-PNC) evoca en el Parlamento la política cultural de los 90 de Saavedra (PSOE)

Entiendo que José Manuel García Ramos eche de menos los tiempos de Jerónimo Saavedra, cuando Cultura era una consejería independiente. Buenos tiempos, Edirca publicaba A la mar fui por naranjas, existían el Centro de la Cultura Popular Canaria, La Isla de Robayna y hasta el cine Rex. Toda esa vida extramuros de la mano institucional murió. Entiendo su nostalgia. Presupongo pavor también.

Imagino que de ahí García Ramos destapa un dato: Canarias Cultura en Red tiene congelados 2,5 millones de euros y los artistas están sin cobrar.

Canarias Cultura en Red tiene 2,5 millones de euros congelados y los artistas sin cobrar

Busco por Internet información adicional, pero solo encuentro autobombo y noticias que hacen pensar que Canarias Cultura en Red es un buen enredo. En ABC publicaron que la empresa pública gastó en 2012 un millón de euros en tres meses; en Canarias7 que sus despidos llegaron al Parlamento. También encontré que una de sus cláusulas impidió al cineasta canario Nicolás Melini rodar su primer largometraje en Canarias y el grito desesperado Estoy de acuerdo con los recortes en Cultura de otro cineasta, Jaime Falero, después de ver rechazados dos proyectos por los responsables de Canarias Cultura en Red, a los que llama “pueblerinos”.

Y lo más raro, por siniestro, la empresa pública embargó la casa a una trabajadora a la que tuvo que readmitir.

Maridaje Turismo y Cultura y ¿olé?

Parece que todo el mundo está contento con la extraña fusión Turismo-Cultura en una sola Consejería. A mí se me hace raro. Me sitúo más en el lado de la cultura que analiza de manera crítica el fenómeno del turismo y su impacto sobre Canarias. Turismo y cultura me trae a la cabeza la obra Autopistas, de Néstor Torrens, crítica del impacto de la hipertrofiada construcción (turística y no) en nuestro territorio.

Autopistas. Néstor Torrens (Tenerife) 2001
Autopistas. Néstor Torrens (Tenerife) 2001

También pienso si esta extraña combinación permitirá representar obras teatrales como Canarias, de la compañía tinerfeña Delirium, no precisamente un canto al Jardín de las Hespérides o si Ángel Padrón podrá seguir pintando el paisaje insular en series como ExcavacionesMontañas y Construcciones.

Un paisaje de Ángel Padrón. Óleo-tela-madera,32x34cm. 2011

 

 

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