Entiendo poco la prensa tinerfeña, escribe raro; festeja “lo irreal” con un lenguaje frío, burocrático y alambicado, que dice Ramón Lobo (uno de los ajusticiados de El País) refiriéndose al periodismo nacional. La prensa tinerfeña se derrengó con la crisis. Las redacciones quedaron vacías. Un desbrozo brutal que dejó en la calle a un montón de profesionales. Siete años después el resultado es bastante penoso: un echadero, un espectáculo lamentable de machos alfa marcando terreno, grisura y silencio.

Canarias Ahora

Quedan algunos profesionales, lo bastante asustados por la soledad, facturas que pagar y gente a quien cuidar como para llamar la atención. Y saben que fuera, no es que haga frío, es que no hay nada. Absolutamente nada. O unos zapatitos de hormigón. O peor, el deseo de que les caiga un Mararía: “uh, uh. Te quemaste tú solo”. Así está la cosa. La prensa desapareció, pero nuestros cerebros siguen en el mismo sitio y esto tiene que comer para no perecer.

Leo Canarias Ahora para saber qué pasa, porque es el poco periodismo que queda (ahora que todo se fue al garete y no hay nada que esconder) y porque ha rehabilitado a un montón de buenos periodistas que corrieron riesgo de desaparecer en Tenerife: Salvador Lachica, Noé Ramón, Rosa Cárdenes y Tachi Izquierdo, por nombrar a algunos.

Leo a su director, Carlos Sosa porque el mundo del que escribe se parece bastante más al que veo yo que al reflejado por los medios tinerfeños, tan ciegos, que ahora se lamentan, como Francisco Pomares en su columna de hoy, en la que dice estar cansado. Leo a Carlos Sosa porque habla de la “oligarquía tinerfeña” (de ATI), a quien nadie honesto por aquí se atreve a mentar. Leo a Carlos Sosa porque lo que dice es de una evidencia incontestable y por cosas como estas: “A Alonso (presidente del cabildo de Tenerife) lo quieren catapultar como líder insularista tinerfeño en la versión moderna y académicamente formada del nuevo donpepitismo“, (corriente de pensamiento nacida al calor de El Día).

Todavía me estoy riendo. ¿Llorar?, no. Eso sólo se hace cuando hay algo que te pueden quitar.

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